AGENCIAS.
La Habana, Cuba, 8 de febrero de 2026.— Cuba enfrentará este domingo una nueva jornada de apagones prolongados que afectarán de manera simultánea al 59 por ciento del territorio nacional durante el horario pico, el de mayor consumo eléctrico, de acuerdo con el parte diario de la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE).
La crisis energética que atraviesa la isla, agravada desde mediados de 2024, vive uno de sus momentos más críticos debido a la escasez de petróleo. En semanas recientes, los niveles de afectación han superado el 60 por ciento y el pasado miércoles 4 de febrero se registró un colapso parcial del sistema eléctrico que dejó sin servicio a cerca de 3.4 millones de personas en cuatro provincias del oriente del país.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó el jueves 5 de febrero que desde diciembre Cuba no ha recibido petróleo del exterior, situación que atribuyó a las presiones del Gobierno de Estados Unidos y al llamado “asedio petrolero” contra la isla.
A este escenario se suma la interrupción del suministro de crudo venezolano, tras la caída del presidente Nicolás Maduro hace un mes, así como la imposición de aranceles a los países que comercialicen petróleo con Cuba, luego de que Washington declarara a la isla como una “amenaza” para su seguridad nacional.
Ante el desabastecimiento, el Gobierno cubano anunció un plan de emergencia que incluye el racionamiento en la venta de combustible, la priorización del teletrabajo, la implementación de clases semipresenciales en universidades y la suspensión de actividades masivas como la Feria Internacional del Libro de La Habana y diversos congresos internacionales.
Según la UNE, para la tarde-noche de este domingo se prevé una capacidad de generación de mil 464 megavatios (MW), frente a una demanda máxima estimada en 2 mil 980 MW. Esto implica un déficit de mil 516 MW, mientras que la afectación real alcanzaría los mil 546 MW, a fin de evitar desconexiones desordenadas del sistema.
Actualmente, seis de las 16 unidades de producción termoeléctrica del país se encuentran fuera de servicio por averías o mantenimiento, entre ellas dos de las tres de mayor capacidad. La generación termoeléctrica representa en promedio alrededor del 40 por ciento del sistema energético nacional.
Desde mediados de enero, la UNE dejó de detallar el número de centrales de generación distribuida fuera de operación por falta de combustible y lubricantes. No obstante, datos recientes sugieren que los motores inactivos superan los mil MW, el nivel más alto registrado en los últimos días.
El Gobierno de Cuba reconoce que las causas estructurales de la crisis energética incluyen el deterioro técnico de las centrales térmicas, muchas de ellas con décadas de explotación, así como la falta de divisas para importar combustible. Expertos independientes señalan además una infrafinanciación crónica del sector eléctrico, controlado por el Estado desde 1959.
Las autoridades cubanas atribuyen la situación al impacto de las sanciones estadounidenses y acusan a Washington de ejercer una “asfixia energética” contra la isla.
Los apagones continúan afectando gravemente a la economía cubana, que se ha contraído más de un 15 por ciento desde 2020, según cifras oficiales, y se han convertido en uno de los principales detonantes del descontento social y de las protestas registradas en los últimos años.


