Gustavo Petro venderá la residencia colombiana en CDMX por considerarla “ostentosa”

Internacional

AGENCIAS

Ciudad de México. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció la venta de la residencia oficial de los embajadores colombianos en México, ubicada en Lomas de Chapultepec, argumentando que es innecesariamente ostentosa y que los recursos podrían ser utilizados para mejorar los servicios consulares.

Petro explicó que esta decisión forma parte de un plan más amplio para deshacerse de propiedades diplomáticas costosas en diversas partes del mundo, incluyendo Suiza y Bruselas. Según el mandatario, dichas residencias representan un “carácter aristocrático” que no corresponde a una política de servicio público.

“Esta es la residencia de quien ostente el cargo de embajador en México, mientras la embajada y consulado para atender a los colombianos no tiene espacio. Aquí se demuestra el carácter aristocrático y sin sentido de servicio a la ciudadanía en que transformaron a la cancillería por décadas. Ordenaré vender estas casas ostentosas que sirven de residencia, para ampliar los espacios de servicio a la ciudadanía”, escribió Petro en sus redes sociales, acompañando su mensaje con una fotografía de la propiedad.

Propiedad millonaria en Lomas de Chapultepec

Según información de inmobiliarias, las propiedades en la zona donde se ubica la residencia tienen un valor de entre 2 y 7 millones de dólares (aproximadamente 14 a 49 millones de pesos). Petro señaló que los ingresos obtenidos de la venta de estas casas serán destinados a ampliar los espacios de las embajadas y consulados, que en muchos casos son insuficientes para atender a los ciudadanos colombianos.

Discursos de austeridad

La medida de Petro se alinea con su discurso de austeridad, similar al de la Cuarta Transformación en México, impulsada por Andrés Manuel López Obrador. El presidente colombiano busca reducir los lujos en la administración pública y redirigir los recursos hacia necesidades más apremiantes.

Cambios en el cuerpo diplomático

En octubre pasado, el gobierno de Petro cesó a Álvaro Moisés Ninco Daza como embajador en México, tras un fallo del Consejo de Estado que anuló su nombramiento por falta de experiencia. El caso de Ninco Daza no es aislado, ya que en marzo el nombramiento de Andrés Hernández como cónsul en Ciudad de México también fue revocado por la misma razón.

Con estas acciones, Petro busca dar un giro en la política exterior de Colombia, poniendo énfasis en la eficiencia y el servicio a la ciudadanía, más allá de los privilegios que tradicionalmente han acompañado a la diplomacia.

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