De imponerse el arancel de 25% a productos mexicanos, ciudades como Laredo y El Paso que dependen del comercio transfronterizo desacelerarían su economía
AGENCIAS
Ante la política arancelaria del presidente Donald Trump, México debe diseñar estrategias de negociación efectivas para mitigar los impactos económicos y proteger su posición en el comercio internacional, afirmó el doctor José María Ramos, investigador del Colegio de la Frontera Norte (ColeF).
Pero esta imposición arancelaria de 25 por ciento a las importaciones provenientes de México y Canadá por parte de la administración Trump, también tiene implicaciones significativas para las políticas comerciales y de desarrollo local en varios estados de la Unión Americana:
“Con Texas, en materia de refinerías y maquinaria pesada; con Michigan, la industria automotriz y productos agropecuarios con Iowa, Illinois, Nebraska, Indiana y Carolina del Norte”.
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El impacto en la política comercial con Texas es porque México es su principal socio comercial importante. En 2023 ascendió a 272 mil 300 millones de dólares.
La imposición de aranceles podría interrumpir las cadenas de suministro, aumentar los costos de los bienes importados y afectar negativamente a los empresarios texanos que dependen de insumos mexicanos, dijo el especialista en la relación México-Estados Unidos.
“Además, ciudades como Laredo y El Paso, en Texas, dependen en gran medida del comercio transfronterizo y podrían experimentar una desaceleración económica”, refirió el académico.
En el caso de las estrategias, señaló algunas que son clave. Incluyen la Diplomacia Económica, Diversificación de Mercados, Fortalecimiento de la Industria Nacional y Nearshoring, Fomento a la Innovación y la Sustitución de Importaciones y Desarrollo de Infraestructura Logística.
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El profesor investigador de El Colegio de la Frontera Norte (ColeF), recordó que el T-MEC establece mecanismos de resolución de disputas comerciales que México debe de utilizar para impugnar cualquier medida arancelaria unilateral impuesta por Estados Unidos.
En su óptica de especialista en gobernanza, seguridad y relaciones México-Estados Unidos, “la estrategia mexicana debería enfocarse en el uso de estos mecanismos al igual que promover paneles de arbitraje y apelaciones ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), si fuera necesario”.
Además, México puede reforzar sus alianzas con Canadá y otros socios comerciales para ejercer presión conjunta contra medidas proteccionistas que perjudiquen el comercio regional.
Destacó que si bien Estados Unidos es el principal socio comercial de México y cerca de 80 por ciento se genera con la Unión Americana, la economía mexicana debe acelerar sus esfuerzos para diversificar mercados.
Fortalecer nuevos mercados
SEl fortalecimiento de relaciones comerciales con la Unión Europea, China y otros países de Asia y América Latina, podrían reducir la vulnerabilidad ante posibles sanciones o aranceles, al tiempo de disminuir su dependencia de Estados Unidos.
Acuerdos comerciales como el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT), ofrecen oportunidades en ese sentido, señaló.
Y una estrategia que puede fortalecer la posición de México ante las amenazas arancelarias es el impulso del nearshoring o relocalización de cadenas de suministro, cerca del mercado de consumo.
Resaltó que con la crisis global de suministros y las tensiones entre Estados Unidos y China, muchas empresas buscan trasladar operaciones a lugares más cercanos a su mercado objetivo. México puede aprovechar esta situación y promover incentivos fiscales y mejoras en infraestructura para atraer inversiones.
De la política industrial, consideró que debe orientarse hacia la diversificación de mercados, la modernización tecnológica y el fortalecimiento de cadenas de valor internas.
Respecto al impacto de estos aranceles en el aumento de precios a los consumidores de Estados Unidos, comentó: “México suministra aproximadamente la mitad de las frutas y verduras frescas que se consumen en Estados Unidos”.
De aplicarse el 25 por ciento de los aranceles se anticipa un incremento en los precios de estos alimentos y afectar directamente el bolsillo de los consumidores estadounidenses.
También se incrementará el costo de bienes manufacturados esto es electrodomésticos, televisores y automóviles, que en gran medida se ensamblan o fabrican en México.
Se oponen organizaciones de EU
Resaltó que estos impactos negativos tanto en el sector industrial estadounidense, determinó que organizaciones como la National Association Manufacturers, con sede en Washington, D. C., la Texas Association of Business y la Comisión México-Arizona se opusieron a la aplicación de aranceles por parte del gobierno de Trump.
Destacó el experto en la relación bilateral México-Estados Unidos, que en el marco de la Política de la Frontera del Siglo XXI, México tiene la oportunidad de reforzar la cooperación binacional y negociar que cualquier medida comercial adoptada sea equilibrada y beneficie a ambas naciones.
“La preparación y la diplomacia serán esenciales para enfrentar los desafíos que implica el nuevo gobierno del presidente Trump y garantizar la estabilidad económica y comercial de México”, preparación.
En su opinión, la aplicación de aranceles por parte del gobierno de EU, representa un desafío para la economía mexicana “y también una oportunidad para replantear su política industrial y fortalecer la economía solidaria”.
Finalmente enfatizó que a través de las estrategias arriba citadas, México puede mitigar los efectos adversos de las medidas del presidente Trump y promover iniciativas de desarrollo económico.


