AGENCIAS
Texas enfrenta una grave amenaza con la reaparición del gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax), un insecto parasitario que puede matar una vaca en menos de dos semanas si no se trata. Este parásito pone sus huevos en heridas frescas de los animales, y las larvas devoran tejidos vivos, causando graves infecciones. Aunque fue erradicado en Estados Unidos en los años 60 gracias a la técnica de liberar machos estériles, el insecto ha reaparecido y se ha detectado a unos 600 kilómetros de la frontera de Texas, en México, impulsado por el movimiento de animales desde Sudamérica.
El avance del gusano representa un riesgo devastador para la ganadería texana y podría afectar el costo de la carne para los consumidores estadounidenses. En respuesta, el gobierno de Texas destinó un presupuesto de 8.5 millones de dólares para instalar una planta piloto que críe machos estériles y cortar el ciclo reproductivo del insecto.
Además, se invertirán 21 millones de dólares para modernizar una planta en México con capacidad para producir entre 60 y 100 millones de machos estériles semanalmente antes de fin de año, con el fin de controlar este brote con métodos biológicos seguros y efectivos, en lugar de fumigaciones masivas.
Las autoridades y ganaderos están en alerta máxima, conscientes de que un brote podría causar pérdidas millonarias y afectar gravemente a los pequeños productores. Se han activado planes de emergencia para monitorear y controlar la propagación del gusano, buscando evitar un daño ecológico y económico mayor.


