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¿Bush versus Clinton de nuevo?

Bárbara Bush, la matriarca del clan, no tiene pelos en la lengua ni empacho a la hora de decir lo que piensa. Pese a sus legendarios collares de perlas y esa pinta de abuelita incapaz de romper platos, Bush es todo un animal político, mujer inteligente y pragmática.

Su popularidad entre los norteamericanos se debe, en gran medida, a que habla y se expresa en términos coloquiales sin importar que ello pueda meterla en aprietos. Las mismas consideraciones diplomáticas, o sea ninguna, las aplica en lo que respecta a su propia familia.

A pregunta expresa de un conductor de noticias que indagaba acerca de las presuntas aspiraciones presidenciales de uno de sus hijos, Jeb, la señora Bush soltó a bocajarro en plena entrevista de televisión, que no le gustaría que otro de sus vástagos contendiera en las elecciones de 2016.

“Aunque Jeb es capaz y talentoso, dos Bush en la Casa Blanca son suficientes, sino es que demasiados”, dijo, y lamentó que el poder en Estados Unidos se encuentre concentrado en un puñado de familias y grupos de interés. ¿Te suena conocido? “Debemos darle oportunidad a otros cuadros, a nuevas generaciones”, consideró la exprimera dama y matriarca. Así es Bárbara Bush.

Sin embargo, diversos analistas que gustan a hacerle de expertos del oráculo, coinciden en que Jeb Bush, el popular exgobernador de Florida, es una de las cartas fuertes del Partido Republicano y podría competir en serio, contra Hillary Clinton, quien estoy seguro anunciará a finales de este año o a principios del siguiente, su intención de contender por la presidencia.

So pretexto la promoción de “Hard Choices”, el libro que narra sus años como secretaria de Estado, Clinton emprendió hace varios meses una gira por Estados Unidos, además de aumentar sus apariciones públicas y en los medios de comunicación.

Ahora, en un siguiente paso, ha comenzado a distanciarse de su exjefe y amigo, el impopular Barack Obama, al criticar el rumbo que observa la política exterior estadounidense. Esto último nos habla y es sintomático sin duda, de que Hillary Clinton va por la grande.

En tanto, la lupa también está sobre el tercer Bush. “Jeb Bush se está poniendo en forma. Según algunos, el exgobernador ha perdido unos 15 kilos y luce en buenas condiciones físicas. Aunque no ha anunciado oficialmente nada, Jeb está participando en la campaña de varios candidatos republicanos con miras a las próximas elecciones de mitad de período que tendrán lugar en noviembre”, reveló Helen Aguirre, periodista hispana.

Bush definitivamente, no la tiene fácil. Los ocho años de su hermano George no arrojan saldos positivos entre un electorado que recuerda sin sonreír entre otras cosas, los atentados terroristas del 9/11, las armas de destrucción masiva inexistentes en Irak y que llevaron al país a emprender dos guerras costosísimas en término de pérdidas de vidas humanas y recursos materiales, además de la crisis financiera de 2008 cuyos resabios aún persisten. No, la era Bush no trae buenos recuerdos ni reditúa políticamente en las urnas.

Por otra parte, Jeb Bush y pese a su hermano, es un personaje popular y respetado por ambos partidos, Republicano y Demócrata. “Bush podría llamar la atención de los votantes conservadores, de los moderados y de los independientes”, consideran analistas al ponderar sus posibilidades.

En lo que respecta a América Latina, no debemos soslayar la importancia y el poder que hoy tiene la comunidad latina en Estados Unidos y los lazos, empatía y vecindad de la familia Bush con la zona sur de la frontera. Además, casualidades del destino o no, a los latinos les ha ido mucho mejor cuando un presidente republicano llega al despacho Oval.

Jeb Bush habla muy bien español -no olvidemos que la esposa de Jeb, Columba, nació en México- y que los tres hijos del matrimonio tienen rasgos latinos. Todo ello representa cierta ventaja de cara a un sector de la población al que no le ha ido nada bien bajo la administración de Barack Obama, y que seguramente querrá cobrarle factura al actual Gobierno. Todo ello y otras cosas hacen de Jeb Bush, un contendiente de peso y fuerte rival para Hillary Clinton.

De participar Jeb en 2016, los Bush, al igual que los Clinton, demostrarían que se equivocó aquel erudito estadounidense que afirmó que en política no existen los segundos actos. Ambas familias han demostrado que no sólo existen los segundos actos, sino los terceros. Todo puede pasar…

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