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Critica Iglesia a la política social

Al referirse de manera indirecta al programa Prospera, antes Progresa, la Arquidiócesis de México dijo que en México no se puede seguir por la ruta de la demagogia frente a un problema tan grave.

En la editorial del semanario católico Desde la Fe, titulada “Fracaso de las Políticas Sociales”, afirma que “es una verdadera irresponsabilidad continuar maquillando la realidad con el simple cambio de nombres a los programas”.

Con el afán, agregó, de distinguir un sexenio de otro, haciendo algunos ajustes necesarios y, sin duda, justos, pero conservando la misma estructura que la mayoría de las veces alimenta la corrupción, la más detestable de todas.

“Porque es robo de dinero a los más pobres, además de ser instrumentalizado como clientelismo electoral: los votos de los pobres a cambio del mendrugo de pan de los programas sociales, lo que impide dar los buenos resultados que se prometen”, destacó.

De nada sirve, dijo, presentar con fanfarrias y en grandes escenarios los proyectos sin que se sepa cuál es el fondo de los mismos, cuáles mecanismos garantizarán su eficacia y cuáles medios se tienen previstos para realizar oportunamente las evaluaciones. Por supuesto, agregó la editorial, nadie será responsable de los fracasos.

Desde su análisis, “ya no podemos conceder el beneficio de la duda a un sistema que derrocha millones sin que disminuya el número de pobres en un país que debería sentir vergüenza porque la mitad de su población sufre este flagelo”.

Lo que no podemos perder es la esperanza, indicó.

No se trata de un problema que sólo debe resolver un gobierno, es un problema de la sociedad entera, afirmó.

Por ello, justificó, “expresar una crítica ante las actitudes gubernamentales, es parte de la responsabilidad ciudadana”.

Para decirlo como el Papa Francisco, “no podemos caer en la globalización de la indiferencia: Casi sin advertirlo nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos el drama de los demás, ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe”, subrayó la editorial.

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